Crónicas de un día cualquiera #1

El día empieza con el sonido del despertador. Una bossa nova hermosa suena, y es preferible eso a tener que despertar con el ruido repetido y minimalista que hace ese molesto "tililili tililili".
Son las 12, hora de almorzar. Me cepillo los dientes, abro la canilla y dejo correr el agua, mientras me miro al espejo y veo mis arrugas, mis ojeras, mi barba, mi cabello y pienso: ¡como pasa el tiempo, como pasan los años!. Nada puede detener el tiempo excepto la muerte, es donde nuestro cuerpo, nuestra imagen queda estática en la memoria de cualquier ser que nos recuerde. Morir sano y joven siempre sera mejor a morir viejo usando un pañal todo cagado y meado donde tengas que depender de alguien que te lo cambie, te alimente, te bañe y te prenda la televisión para mantener la mente ocupada porque tu vida se redujo a vivir en una cama mugrosa y olorienta.
Termino de cepillarme los dientes, lavo mi horrendo rostro y mis esqueléticas manos y me cambio de ropa. Emprendo un viaje en bicicleta hacia la casa de mi abuela materna. Siempre me espera para almorzar, su comida hace crecer mi panza y mi corazón. Al menos hay alguien que piensa en mi, y a pesar que tiene 80 años parezco yo mas viejo que ella. Su vida es la actividad del día, moverse, hacer algo, renegar, eso la mantiene viva. Mientras yo, como un adulto joven en decadencia, lo que menos hago es moverme, siempre en el mismo lugar, como un árbol, lo único que hago es volverme cada vez mas viejo, arrugado, canoso, solo. Pero hasta el árbol tiene mas sentido en su vida que yo con la mía, ellos dan el oxigeno que yo consumo, gracias a eso puedo pensar en ellos y decirles: gracias muchachos pero como los envidio!. Para mi los arboles son los grandes sabios de la naturaleza. Siempre están ofreciendo, sus ramas para los pájaros, su sombra para refrescar a algún transeúnte, sus flores para demostrar su sexo y su similitud con los humanos.
Aparece la comida de la abuela y con ella empieza una conversación que se vuelve repetida y habitual: Te fijaste lo del bono de los 10.000 pesos? Le contesto afirmativamente: Si, me toca el lunes.
La comida siempre es sabrosa y mientras comemos miramos "La Ley y el Orden: Unidad de Victimas Especiales". Me pregunta: Sera que esas cosas pasan de verdad? Y recuerdo de las cantidad de paginas que entro en la web, algunas veces visite la deep web pero fue muy breve y hace bastante tiempo. Le digo: Si abue, y hay mas cosas que ni te llegas a imaginar. Suspira, vuelve a hablar: Si a mi me hacen eso yo los mato. Le digo: Si, pero vos tenes otra mentalidad y lo ves subjetivamente, hay mujeres que no saben como accionar ante una violación, algunas se callan durante mucho tiempo, otras denuncia al toque, pero depende de la persona, no todos somos iguales. En el momento pienso, que sera de mi si viviera con la incertidumbre que viven las mujeres? de salir y no volver a casa? terminar muerta o postrada en una cama totalmente drogada y violada por interminable cantidad de hombres en alguna red de trata. Sinceramente mas que escalofríos me da rabia, pensar que podría pesarla a cualquier conocida, amiga o familiar.
Termina el almuerzo, comemos fruta de postre. Peras, manzanas y naranjas, elegimos y me dice: están feas, sabes por qué? Porque las cortan antes de madurar y las hacen madurar en la cámara de frió para después cuando las sacan queden así... horribles. Yo asiento con la cabeza porque sinceramente no tengo idea, creo en lo que me dice así este equivocada, es mi abuela, ella sabe.
Lo que sobra del mediodia me lo da en un taper, nos saludamos de lejos, los efectos de la pandemia por coronavirus hace que nos alejemos mas por mas cerca que estemos. Emprendo mi viaje de vuelta a mi pocilga, mi lugarejo, mi rancho, mi nicho de vida y muerte. En el trayecto divago mentalmente: Como podemos terminar arrodillados ante tan insignificante virus? Es realmente algo devastador o nosotros lo tomamos muy seriamente? Es invisible, eso si, pero vivimos en el medio de la nada, mas que desierto somos polvo, pero polvo literal, que por mas que vaya por calles asfaltadas la tierra me entra por todos los orificios, exceptuando el anal porque tengo ropa, pero después por todos lados, ojos, boca, oídos, piel y nariz.
Llego a mi destino, el rancho, pero antes de entrar miro al Sol con mis gafas, siento su calor y pienso: Hace rato no nos vemos, ni te siento, ni salgo a saludarte ni vos entras a ver como estoy, te extraño estrella solar. Entro al cubo de cemento y siento como la cama me llama, me tienta con su confort, es como si me dijese: veni boludo, la gravedad te está aplastando, tomate una siesta, no pasa nada. Y a veces gana, es real como me adormezco apoyando la cabeza en la almohada y mi cuerpo rendido entre las sabanas, totalmente cubierto y adormecido, soy el bello durmiente de algún cuento pedorro. A veces sueño cosas extrañas que darían para analizar con algún psicoanalista, otras veces tengo parálisis de sueño y una especie de desdoblamiento astral, pero nunca pasa mas que sentirme flotando en mi habitación.
Luego vuelvo y despierto, ya paso la siesta y es la tarde, hora de unos buenos mates amargos. Preparo el mate con una yerba que tiene un gaucho tomando mate y pienso: básico. Entre eso pongo la pava, prendo la pc, desenfundo la guitarra, prendo la tele y dejo que todo fluya. Si me pinta poner música, o ver alguna gilada en la tv, o tocar algún tema viendo los acordes en la pc o cualquier cosa que se me ocurra en el momento hasta que esté el agua. La tarde es demasiado tranquila, tanto que mis pensamientos hacen un ruido espantoso. Lo malo es que solo yo los oigo, es como si hubiera una competencia de balbuceos y ruidos molestos en mi cabeza. Pero no zumban tanto como para que pierda mi atención en ellos, saben que yo mando, aunque mi gran pelea es contra mi ego, mi único demonio.
Entre tanto que me la paso encerrado y solo, empiezo a comprender que las compañías son adictivas, que el estar solo no es para nada malo pero a medida que pasan los días pueden pasar dos cosas: o te volves loco o te amigas con tu soledad. De mi parte hice una linda amistad conmigo mismo, por ahí nos peleamos y no nos hablamos por un rato, pero sabemos q nos tenemos siempre por mas hundidos que estemos en la mierda.
Pienso: "estoy encerrado y no puede ser que sea así pero lo es". Estamos encerrados desde siempre en nuestros cuerpos, después en nuestra casa, y si salimos nos encerramos en otro lado, puede ser en lo de algún amigo, un comercio, el instituto, la biblioteca, etc. Y sino estamos encerrado en nuestro pueblo, y en nuestra provincia, y en nuestro país. Vaya manera de encontrar fronteras al encierro virtual en el que estamos. Vaya manera de encontrar limites a nuestra manera de pensar y de adaptarnos a los demás. Podríamos tirar todo a la basura y empezar de nuevo, un nuevo orden, una nueva escuela, destruir el pasado y descubrir de nuevo el presente y construir otro futuro, pero de mi parte no va a poder ser porque, como lo dijo Bukowski: "mi ambición esta limitada por mi pereza".


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