Julliet
Eran de esos sábados a la noche donde la sed bestial se ofrecía a cada gota de transpiración, a cada momento me volvía un animal queriendo beber de cualquier fuente de agua, por suerte esa tarde había comprado un whisky vulgar pero con gracia, esos que ofenden a los clasistas pero apañan el sabor de una boca que desea embriagarse de todas formas. Desde esa mañana ya había amanecido con esas ansias que provenían desde el fondo de mi estomago que mas que decirme, me ladraba: "oye, bebamos esta noche, pero algo fuerte, guau guau". Por suerte era día de cobro así que me hice de ese veneno etílico en un supermercado y desde algunas horas antes de empezar a consumir ya reposaba desafiante en mi escritorio, pero no tenia prisa, sabia que lo tendría toda la noche porque no iba a salir a ningún lado, me quedaría a deleitarlo, escuchar música y tal vez esperar a desmayarme entre vomito y colillas de cigarrillos. Estaba reproduciendo unas canciones de Manu Chao en la computadora, me ap...